
La tranquilidad habitual de fin de año se vio abruptamente interrumpida con el descarrilamiento de un tren en el Corredor Interoceánico a las 9:28 horas del pasado domingo, generando una alerta en el gobierno federal. El accidente, que cobró la vida de 13 personas, alteró el tono optimista con el que la presidenta Claudia Sheinbaum se disponía a cerrar el año 2025. Durante su conferencia matutina del lunes, la presidenta expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y subrayó la rápida movilización de su equipo para enfrentar la situación. Em tiempos recientes, la administración había celebrado logros significativos, como una economía fortalecida y un auge en el turismo, pero este trágico acontecimiento ha puesto a prueba la capacidad del gobierno para manejar crisis.
La presidenta canceló la tregua informativa de fin de año, rompiendo el asueto que había tomado junto a otros funcionarios, quienes debieron regresar urgentemente al trabajo. Mientras la presidenta se desplazó al istmo de Tehuantepec para visitar a los heridos y supervisar la situación, el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, fue notable por su ausencia en las acciones inmediatas tras el accidente. A pesar del siniestro y las críticas de la oposición, Sheinbaum ha reafirmado su compromiso con la construcción y modernización del sistema ferroviario nacional, asegurando que los trabajos en marcha continuarán cumpliendo con los requerimientos técnicos necesarios. La tragedia ha subrayado la importancia de garantizar la seguridad en estos ambiciosos proyectos, que la presidenta se propone seguir desarrollando como parte esencial de la Cuarta Transformación del país.
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