La serie de borrascas que ha afectado gravemente a diversas localidades en Portugal se ha convertido en un factor inesperado durante la jornada electoral para elegir al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa como presidente de la República. A pesar de las adversidades, la participación de votantes ha alcanzado un 45,5% hasta las 16:00 horas, cifra comparable a la de la primera vuelta, lo que sugiere que la catástrofe climática no ha desalentado del todo a los eleitores. En esta segunda vuelta, los ciudadanos deciden entre António José Seguro, del ala moderada del Partido Socialista, y André Ventura, líder del partido de ultraderecha Chega. Seguro lideró la primera ronda con un 31% de los votos, por encima del 23% obtenido por Ventura.
Las tormentas han obligado a posponer las votaciones en tres localidades afectadas, si bien el escrutinio general se llevará a cabo como estaba planeado. Estas condiciones han generado críticas, especialmente por parte de Ventura, quien lamentó que el proceso no fuese aplazado en todo el país. La Comisión Nacional de Elecciones explicó que esta medida era inviable, aunque se ajustaron las ubicaciones de 66 colegios electorales debido a los daños causados por inundaciones y vientos. Este evento marca el segundo caso en la historia democrática del país en que se requiere una segunda vuelta presidencial, situación que además revive recuerdos del enfrentamiento entre Mário Soares y Diogo Freitas do Amaral hace 40 años. Con un pronóstico favorable para Seguro, el temor recae en que la abstención o el exceso de confianza puedan cerrar la brecha con su contendor populista.
Leer noticia completa en El Pais.
