
La Generalitat de Cataluña está implementando medidas estrictas para contener la propagación de la peste porcina africana (PPA) en la región metropolitana de Barcelona, específicamente en un radio de seis kilómetros alrededor de Collserola. Òscar Ordeig, consejero de Agricultura y Ganadería, ha enfatizado la necesidad de evitar que la infección se extienda a las granjas porcinas cercanas, lo que sería catastrófico para el sector. Como respuesta a las advertencias del gobierno, los ciudadanos han reducido significativamente su presencia en el parque natural de Collserola, incluso durante el puente festivo de la Purísima, mostrando la seriedad con la que la población está tomando la situación.
La disminución del tránsito de personas se ha hecho evidente en varias localidades como Vallvidrera, Sant Cugat del Vallès y Cerdanyola del Vallès, donde se observan caminos vacíos y locales comerciales, como el restaurante El Racó de Collserola, con poca afluencia de clientes. Los esfuerzos de contención involucran no solo restricciones de acceso, sino también la difusión de información a través de trípticos y carteles que advierten sobre la presencia de jabalíes infectados. Sin embargo, aunque el dispositivo de control cuenta con numerosos efectivos, los voluntarios locales también están participando activamente, asegurándose de que los visitantes conozcan las restricciones vigentes. La situación desafía tanto a las autoridades como a los vecinos, quienes están comprometidos con la prevención de una crisis mayor en el sector porcino, que pone en riesgo a unas 55 granjas y potencialmente a 80.000 animales en la región.
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