En un encendido debate en el Congreso, los partidos de izquierda, junto con el PNV, señalaron a Vox y, en menor medida al PP, como responsables de fomentar acosos y agresiones contra periodistas y tertulianos, especialmente provenientes de sectores conservadores. El PSOE propuso una declaración para respaldar la libertad de expresión y defender a los medios de comunicación, pero no logró el apoyo del PP ni de Junts. La discusión se desarrolló con acusaciones cruzadas: el diputado socialista Antidio Fagúndez destacó la necesidad de elegir entre estar con las víctimas de acosos o con los agresores, mientras que la representante del PP, Aurora Nacarino, desestimó la relevancia del tema centrándose en criticar al Gobierno por, según ella, intentar silenciar el periodismo crítico. Esta situación intensificó un clima de polarización y puso en evidencia las tensiones entre los grupos parlamentarios.
Por su parte, Junts se alió en algunos puntos con la postura del PP criticando las regulaciones propuestas para las redes sociales, evocando posibles restricciones a la libertad de expresión. La sesión estuvo marcada por intervenciones que subrayaron cómo las agresiones impactan de manera desigual, afectando principalmente a mujeres periodistas de izquierda, un aspecto destacado por Ione Belarra de Podemos y ratificado por otras voces progresistas. Gabriel Rufián, de ERC, llamó la atención sobre los peligros de alimentar discursos de odio que podrían volverse contra sus propios instigadores. Los grupos que apoyan al Gobierno aprovecharon para recalcar la responsabilidad de los discursos políticos en la ola de violencia y discrepar sobre las medidas necesarias para proteger la libertad de prensa y la seguridad de los profesionales en los medios.
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