El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha reportado que la inflación se mantiene en un 2,3% en febrero, cifra que se había anticipado previamente. Esta estabilidad se atribuye a la disminución en los precios de la electricidad, que ha equilibrado los aumentos observados en la restauración y en varios productos alimenticios. Sin embargo, este dato puede considerarse un «espejismo», ya que no refleja aún el impacto completo de la crisis generada por la guerra en Oriente Próximo. El Ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha admitido que los datos de inflación para marzo y abril se verán inevitablemente influenciados por el conflicto.
El precio de los carburantes ha comenzado a mostrar un aumento significativo, con un ascenso del 14% en la gasolina 95 desde el pasado 27 de febrero, alcanzando 1,702 euros por litro, mientras que el diésel ha subido un 26,3%, estableciéndose en 1,828 euros por litro. Estas cifras son comparables a los niveles de abril de 2022, cuando se implementó un descuento de 20 céntimos por litro debido a la guerra en Ucrania. Los analistas anticipan que el Índice de Precios de Consumo (IPC) de marzo mostrará un aumento considerable en la inflación, con estimaciones que sugieren que podría llegar al 3% para el verano, impulsada por el impacto en los mercados energéticos.
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