

Las obras de demolición en las instalaciones del antiguo acuartelamiento conocido como Operación Campamento, ahora denominado Nuevo Barrio Campamento, avanzan a un ritmo inesperado en Madrid. Este ambicioso proyecto urbanístico, impulsado por la Entidad Estatal de Vivienda y Suelo (EVE), dependiente del Gobierno español, busca transformar los terrenos militares en un nuevo barrio con un enfoque en vivienda asequible, espacios verdes y sostenibilidad.
A casi la mitad de las obras —con un avance del 47%— el proceso de demolición ha superado las expectativas iniciales, que señalaban un 13,6% de ejecución en estas fechas. La rapidez en estos trabajos, que comenzaron en enero, permite prever que la demolición podria concluir antes de lo previsto, facilitando la continuación de la fase de urbanización.
El plan contempla la edificación de aproximadamente 10.700 viviendas públicas y asequibles, además de amplias zonas verdes, equipamientos urbanos y espacios públicos destinados a la comunidad. De acuerdo con los planes, alrededor del 25% del suelo se dedicará a la construcción de viviendas, mientras que el restante 75% se reservará para calles, parques, servicios y otros espacios de uso público.
El avance en la demolición ha sido tal que, en palabras de Pablo Francisco Ortega, director técnico del proyecto, ya se ha ejecutado prácticamente la mitad del proceso previo a la urbanización, superando ampliamente el ritmo planificado. Este adelanto se ha logrado mediante políticas de reciclaje y reutilización de materiales, con el ahorro de aproximadamente tres millones de euros y un menor impacto ambiental.
Sin embargo, la continuación del proyecto depende ahora de la aprobación del Ayuntamiento de Madrid, que debe emitir la licencia para iniciar la fase de urbanización. Según ha señalado Leire Iglesias, presidenta de CASA 47, la entidad responsable, la autorización municipal podría concederse antes de que concluya el primer trimestre del año, permitiendo una rápida licitación de las obras de construcción.
A nivel político, el avance ha generado cierto debate. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, expresó su incertidumbre respecto al ritmo de las obras, pero Iglesias aseguró que «no hay confrontación política» y que los trabajos técnicos se desarrollan con normalidad. La publicación del informe ambiental en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid respalda la expectativa de una aprobación expedita.
En términos medioambientales, el proyecto destaca por su compromiso con la sostenibilidad. La demolición se realiza bajo criterios de protección del entorno natural, con acciones específicas para conservar todos los árboles catalogados y reponerlos en una proporción de diez por cada uno talado. Además, los materiales recuperados se reutilizan en la construcción, lo que ha contribuido a reducir la huella ecológica del proceso y a optimizar recursos económicos.
Con estas acciones, el Nuevo Barrio Campamento busca no solo ofrecer vivienda asequible, sino también promover un modelo de desarrollo urbano que combine calidad de vida, cohesión social y respeto por el medio ambiente. La culminación de estas obras marcará un hito en la historia de la planificación urbana en la capital española, reflejando un compromiso con la innovación, la sostenibilidad y la recuperación de espacios históricos para el beneficio de toda la comunidad.
