
Ismael «El Mayo» Zambada, veterano líder del Cártel de Sinaloa, enfrenta un futuro incierto tras su detención en julio de 2024 y una reciente declaración de culpabilidad por dos cargos de narcotráfico y operación de empresa criminal. Ante la corte de Nueva York, Zambada llegó a un acuerdo con la justicia estadounidense para eludir la pena de muerte, fijándose la audiencia que determinará su sentencia para el próximo 12 de enero. Sin embargo, su abogado Frank Pérez ha solicitado una prórroga de 90 días al juez Brian M. Cogan, alegando la necesidad de tiempo adicional para recopilar información y pruebas desde México que pudieran favorecer al acusado, en un contexto logísticamente complicado debido a los altos niveles de violencia en ese país.
La captura de Zambada, quien ha estado involucrado durante décadas en la importación y distribución de drogas a Estados Unidos, se produjo en un operativo conjunto en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México, donde llegó acompañado de Joaquín Guzmán López, hijo del conocido narcotraficante Joaquín «El Chapo» Guzmán. Guzmán López, quien confirma haber tendido una trampa a Zambada con el fin de mejorar su propia situación judicial y la de su hermano Ovidio Guzmán López, alias «El Ratón», ha acentuado la ya de por sí complicada trama del narcotráfico mexicano al colaborar con las autoridades estadounidenses. Mientras tanto, Zambada, con 17 cargos en su contra, enfrenta un panorama judicial severo, restándole la posibilidad de apelar cualquier sentencia que el juez Cogan decida imponer.
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