

La Comisión Permanente de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha tomado una decisión que genera inquietud y expectativa en el ámbito futbolístico y en la seguridad ciudadana. Tras analizar las circunstancias y antecedentes recientes, se ha acordado declarar el partido entre el Rayo Vallecano y el Atlético de Madrid, programado para el 15 de febrero de 2026 en Madrid a las 16:15 horas, como de alto riesgo.
Este encuentro, que forma parte de la Primera División, ha sido señalado por las autoridades como una reunión potencialmente compleja en términos de seguridad, debido a factores relacionados con la rivalidad entre ambas hinchadas y la necesidad de prevenir incidentes que puedan derivar en violencia o comportamientos xenófobos. Como resultado, la declaración de alto riesgo impone una serie de medidas estrictas destinadas a garantizar la protección de todos los asistentes y el correcto desarrollo del evento.
Entre las acciones prioritarias se encuentran la implementación de controles reforzados en la venta de entradas, con el fin de evitar la venta indiscriminada y la reventa ilícita, además de facilitar la identificación de los asistentes. También se establecerá una separación clara entre las aficiones dentro del estadio, con zonas delimitadas para cada grupo, con el objetivo de reducir riesgos de enfrentamientos o altercados. El control de accesos será más riguroso, con mayor presencia de personal de seguridad en los puntos de entrada y en las inmediaciones del recinto.
Las fuerzas de seguridad reforzarán sus despliegues preventivos en la zona, coordinándose con todos los operadores involucrados en la organización del evento, incluyendo responsables del estadio, acompañantes, y cuerpos de policía. La vigilancia especial estará dirigida a monitorear las conductas de las hinchadas, con especial atención a cualquier indicio de comportamiento xenófobo o violento, para actuar de forma rápida y efectiva ante cualquier eventualidad.
Este tipo de medidas refleja la preocupación constante por mantener la seguridad y promover una cultura saludable en el deporte, donde el respeto y la tolerancia sean los valores predominantes. La declaración de alto riesgo es una herramienta que permite a las autoridades estar alertas y preparadas para gestionar situaciones críticas, en un deporte que, más allá de la competencia, debe ser ejemplo de convivencia y respeto entre todos los actores involucrados.
Fuente: Ministerio del Interior
