
En una cita ineludible para los amantes del teatro y la innovación, el teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa, bajo la dirección del Área de Cultura, Turismo y Deporte, presenta un auténtico festín escénico: «La profanación de Don Juan (delirio de Buñuel, Lorca y Dalí)». Esta puesta en escena, que marca el inicio de una temporada llena de promesas, es la primera producción propia del espacio y ofrece una mirada surrealista y vanguardista de la emblemática figura de Don Juan Tenorio, revisitada por tres titanes de la cultura: Luis Buñuel, Federico García Lorca y Salvador Dalí.
La dramaturgia y dirección de este montaje corren a cargo de Juan Mairena, quien lleva a las tablas una de las aventuras teatrales más enigmáticas llevadas a cabo en la Residencia de Estudiantes en 1924. Durante cuatro exclusivos días, del 29 de octubre al 1 de noviembre, la Sala Guirau será testigo de cómo Manuel Moya, Carlos Algaba, Quique Meléndez, María Jáimez, Samuel Viyuela González, Sara Moraleda y Rodrigo Sáenz de Heredia reinterpretan un episodio crucial de la historia cultural de España.
En su esencia, la obra es un canto a la amistad y la creatividad desbordante de un grupo de jóvenes que, aferrados a su urgencia por inventar un universo propio, transformaron el clásico de Zorrilla en un caleidoscopio de humor, absurdo y desafío a los convencionalismos. El proyecto asume la dirección de Buñuel y se enriquece con la imaginación sin límites de Lorca y Dalí, convirtiéndose en un laboratorio de vanguardia que no duda en mezclar anacronismos y versos zorrillescos con debates freudianos y la rebeldía característica de su generación.
«Profanación» no solo es un homenaje a la amistad, sino también un guiño al gesto valiente de Las Sinsombrero, grupo del que formaron parte destacados nombres como Maruja Mallo y Margarita Manso. En un acto de rebelión simbólica, Mallo, Manso, Lorca y Dalí desafiaron las normas de su tiempo quitándose el sombrero en la céntrica Puerta del Sol, un gesto que reclamaría, años más tarde, un justo reconocimiento al empoderamiento y la ruptura de estereotipos.
Este espectáculo es también una reivindicación de las voces femeninas que durante tanto tiempo han permanecido en la sombra. La producción pone sobre el escenario la urgencia de honrar y rescatar las contribuciones artísticas de Mallo y Manso, figuras cuyo legado comienza a recibir la atención y valoración merecida. Así, «La profanación de Don Juan» se alza como una celebración de la juventud, la libertad creadora y la vitalidad de una época irrepetible, reflejando en cada función la luz y la sombra de una generación tan brillante como frágil.
