

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha elevado la voz respecto a la situación actual del control y gestión de las bajas laborales en España, destacando la necesidad de reforzar los mecanismos existentes para evitar su proliferación y prolongación en el tiempo. Según el último informe publicado, la incidencia de incapacidad temporal (IT) ha aumentado considerablemente en los últimos años, con un incremento del 60% en el número de casos entre 2017 y 2024 y un aumento del 15% en la duración media de estas bajas. Esta tendencia ha llevado a que la partida destinada a estas prestaciones supere los 16.500 millones de euros anuales, casi triplicando la cifra registrada en 2014, y posicionando la IT como la segunda mayor partida en el gasto de la Seguridad Social, solo por detrás de las pensiones.
El organismo alerta además sobre la concentración del problema en un pequeño grupo de trabajadores, donde el 25% acumula más de la mitad de los episodios de incapacidad, fenómeno que llama “efecto reiteración”. Igualmente, el análisis revela que las empresas de mayor tamaño registran más bajas que las pequeñas, y que estas incidencias aumentan en períodos en los que se alargan las listas de espera sanitarias, retrasando diagnósticos y tratamientos.
Las patologías musculoesqueléticas y respiratorias continúan siendo las principales causas de incapacidad, aunque en los últimos años ha cobrado fuerza el incremento en las bajas por infecciones y, especialmente, por trastornos mentales. La duración en estos últimos casos ha pasado de 67 días en 2017 a casi 99 días en 2024, mientras que el número total de bajas por problemas psicológicos se ha duplicado, alcanzando los 3,36 millones. La incidencia en la población activa ha crecido en todos los frentes, situándose en 33,9 casos por cada 1.000 afiliados en 2024, frente a los 21,4 de 2017, con un notable aumento en los jóvenes, que representan en la actualidad el 41% del total de casos, frente al 24,6% de hace seis años.
En cuanto a la financiación de las bajas, el estudio revela patrones diferenciados. Cuando los gastos son asumidos por la Seguridad Social a partir del día 16 de baja, tanto la incidencia como la duración aumentan, siendo especialmente significativa la subida en la duración, que se dispara un 41%. En contraste, cuando las cargas recaen en las empresas, la incidencia crece mucho más, con un aumento del 78% en casos, pero la duración media se reduce en más de un 16%. La presidenta de la AIReF, Cristina Herrero, concluye que “cuando implica gasto público, lo que más aumenta es la duración; cuando no, lo que crece es la incidencia”.
El informe identifica varios factores clave en esta problemática, desde la falta de supervisión y seguimiento adecuados, cambios normativos y en convenios colectivos, hasta la influencia de ciclos económicos y la saturación de la atención primaria. La inseguridad radica además en la escasa coordinación entre los responsables de pagar la prestación –la Seguridad Social– y quienes conceden las bajas –los médicos autonómicos–, lo que puede ocasionar incentivos contraproducentes.
Como principal propuesta para mejorar la situación, la AIReF sugiere implementar un sistema de información integrado y interoperable que conecte a todos los agentes involucrados, fortalecer las capacidades del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) para realizar controles tempranos y prevenir procesos de larga duración, y apoyar de manera decidida la atención primaria en los centros de salud. Entre las medidas concretas, destaca la creación de una unidad especializada dentro del INSS para el seguimiento y control de las bajas, así como la introducción de alertas automáticas para detectar casos que superen el tiempo recomendable y mecanismos que prioricen la intervención en casos de reincidencia.
La problemática de las bajas laborales, además de afectar la sostenibilidad del sistema de Seguridad Social, tiene un impacto directo en la actividad económica y la recuperación del mercado laboral. La AIReF señala que, aunque en la actualidad las autoridades pueden intervenir en cualquier momento, en la práctica la mayoría de las acciones se producen después del año de baja, lo que reduce la eficacia en la protección y recuperación del trabajador.
Desde la perspectiva normativa y social, el informe advierte sobre el papel de los convenios colectivos y programas que complementan el salario durante la baja, lo cual puede influir en el incentivo a mantener o prolongar las ausencias. En este sentido, la entidad recomienda avanzar hacia una gestión más eficiente y coordinada, basada en mayores controles, seguimiento cercano y una intervención más temprana, que permita reducir el gasto público y potenciar la recuperación laboral.
En definitiva, la AIReF insiste en que la clave está en fortalecer la gobernanza del sistema y en que todos los actores –administraciones, empresas, profesionales sanitarios y trabajadores– trabajen en coordinación para enfrentar un fenómeno que, de no gestionarse adecuadamente, puede seguir generando un impacto económico y social cada vez mayor.
