
Kiko Matamoros y Makoke han vuelto a ser el centro de atención mediática al comparecer esta semana en la Audiencia Provincial de Madrid para enfrentar un juicio por presunta ocultación de patrimonio y elusión de deudas fiscales entre 2009 y 2014. La Fiscalía imputa a Matamoros como el cerebro de esta operación, solicitándole una condena de cinco años y medio de cárcel y una cuantiosa multa, mientras su exesposa Makoke enfrenta una petición de cuatro años de prisión. Ambos están acusados de haber utilizado estructuras empresariales para camuflar sus ingresos y evitar el pago de una deuda superior al millón de euros con la Agencia Tributaria. Durante la vista, Matamoros declaró ante la prensa que busca que «la verdad salga a la luz», mientras que Makoke se mostró tranquila y confiada en la justicia.
El juicio, sin embargo, ha sido postergado hasta el 17 de abril debido a la presentación de un nuevo informe pericial por la defensa de Makoke, que la corte consideró necesario revisar detenidamente. Aunque Matamoros ha asegurado que la mayor parte de las obligaciones fiscales ya han sido cubiertas, el conflicto reside en los intereses pendientes, y él mismo lamentó la pausa en el procedimiento, añadiendo su deseo de cerrar el asunto cuanto antes. Mientras la Fiscalía sostiene que ambos utilizaron roles en medios de comunicación y empresas para vaciar patrimonialmente sus recursos, la defensa busca probar su inocencia, tras años de una relación que se dividió públicamente en 2018 y comparte lazo parental con la hija que ambos tienen en común.
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