La aclamada artista estadounidense Katy Perry conquistó el Palau Sant Jordi de Barcelona en un vibrante concierto el pasado domingo, donde la creatividad y los himnos del pop se entrelazaron en una experiencia pletórica. A pesar de un retraso inicial que generó impaciencia en el público, Perry emergió vestida como una guerrera futurista, descendiendo de una estructura cilíndrica para abrir con «Artificial». Con un espectáculo a la altura de su fama, la artista se rodeó de bailarines ciborg en temas como «Chained to the Rhythm» y «Dark Horse», mientras las luces y los efectos visuales transformaban el ambiente en un escenario de videojuego.
El recital, que rememoró los grandes éxitos de su carrera, incluyó clásicos como «California Gurls», «Teenage Dream» y «I Kissed a Girl», que fueron coreados por las 18,000 personas presentes. Sin embargo, no todo fue un éxito unánime; su reciente material del álbum «143» recibió una fría respuesta. No obstante, Perry supo reconectar con el público, agradeciendo la interacción al permitirles elegir «Double Rainbow». Tras momentos emotivos e interacciones con sus fans, la artista cerró la velada con el aclamado «Firework», marcando el inicio de «The Lifetimes Tour» que continuará en Madrid antes de dirigirse a Asia.
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