En su primer discurso como presidente de Chile, José Antonio Kast destacó la implementación del «Gobierno de emergencia», prometido durante su campaña, señalando que no se trata de un mero eslogan, sino de una realidad que busca instaurar el orden en medio del caos que, según él, se ha heredado de la administración anterior. Sin mencionar explícitamente al gobierno saliente de Gabriel Boric, Kast criticó duramente el estado en el que recibe el país, aludiendo a las deficientes condiciones de las finanzas públicas y al incremento del crimen organizado y el narcotráfico. En su alocución, también enfatizó en la importancia de realizar una auditoría exhaustiva a la gestión previa, asegurando a sus simpatizantes que Chile merece conocer la verdad sobre su situación actual. Además, Kast hizo un llamado a la unidad, aclarando que los verdaderos adversarios son aquellos que vulneran las fronteras para delinquir, reviviendo así el discurso antimigratorio que caracterizó su campaña electoral.
Ante una Plaza de la Constitución colmada de seguidores, Kast resaltó su compromiso con la construcción de un nuevo Chile basado en el orden, la libertad y la justicia. En un gesto simbólico, renunció al Partido Republicano, buscando simbolizar la unidad del sector, un movimiento similar al que realizaron en su momento expresidentes como Sebastián Piñera y Patricio Aylwin. Entre las primeras acciones del nuevo mandatario, se encuentra la firma de decretos relacionados con diversas áreas como Seguridad, Hacienda, Obras Públicas, y Justicia, enfocándose también en mejorar la coordinación en las fronteras y agilizar el proceso de expulsión de migrantes irregulares. La jornada culminó con una serie de actividades oficiales donde Kast buscó transmitir un mensaje de esperanza y renovación, comprometiéndose a vivir en el Palacio de La Moneda para simbolizar su enfoque en el trabajo cercano con las necesidades del pueblo chileno.
Leer noticia completa en El Pais.
