

El Mundial de 2026 va a repartir más dinero que ninguna otra edición. La FIFA ha fijado un premio récord de 50 millones de dólares para el campeón, además de millones adicionales para el resto de puestos del podio y para gastos de preparación de cada selección, una cifra que triplica o cuadruplica la de ediciones anteriores y que ha disparado el interés por cuánto puede llegar a ganar la selección española tras asegurar su clasificación.
Hay un matiz que suele pasarse por alto: ese dinero no llega directo a los jugadores. La FIFA lo transfiere primero a las federaciones nacionales, y es cada federación la que reparte las primas entre jugadores y cuerpo técnico según sus propios acuerdos internos. En el caso español, ese reparto ya está pactado y funciona por resultados, premiando solo las fases que realmente se superen.
Según medios especializados, los jugadores no cobrarán nada por disputar la fase de grupos, algo que ya vivió el equipo tras su paso por el grupo H frente a Uruguay; las primas solo empiezan a correr si el equipo entra en octavos o rondas posteriores. Es la misma filosofía que se aplicó en la última Eurocopa: se premia avanzar, no participar.
Al margen de las primas por resultados, cada selección recibe de la FIFA alrededor de 1,5 millones de dólares en concepto de gastos de preparación, independientemente de en qué fase quede eliminada. Ese dinero no es premio, es una asignación fija que llega incluso a los equipos que caen pronto.
Para España, los cálculos apuntan a que, si llega a cuartos de final, la federación recibiría unos 19 millones de dólares en premios de la FIFA, cifra que subiría hasta los 50 millones si se proclama campeona. Pero de ahí hay que descontar antes todos los costes de logística, viajes, alojamiento, seguridad y preparación de la concentración, así que lo que finalmente llega a cada jugador depende de los acuerdos internos y no de la cifra bruta que transfiere la FIFA. Con éxito deportivo, la prima individual podría rondar los 600.000 euros brutos por futbolista.
El Mundial de 2026 marca así un cambio en cómo el fútbol internacional reparte sus recursos, aunque la parte que acabe en el bolsillo de cada jugador seguirá dependiendo, sobre todo, de lo que pase en el campo.
50 millones de dólares, la cifra más alta de la historia del torneo.
No. El dinero va primero a la federación nacional, que luego lo reparte entre jugadores y cuerpo técnico según sus propios acuerdos.
Unos 19 millones de dólares, cifra que subiría a 50 millones en caso de ser campeones.
Las estimaciones hablan de hasta 600.000 euros brutos por futbolista.
