Daniel Arizmendi, conocido como «El Mochaorejas», ha sido absuelto del cargo de privación ilegal de la libertad por una jueza federal, más de dos décadas después de su captura. Arizmendi, capturado en 1998, se hizo tristemente célebre en México por su brutal modus operandi de cortar las orejas de sus víctimas en un oleada de secuestros que aterrorizó al país durante los años noventa. A pesar de su absolución en este caso específico, no saldrá de prisión, ya que cumple una condena por delitos de delincuencia organizada, por los cuales deberá pasar ocho años más tras las rejas. La jueza Raquel Ivette Duarte Cedillo argumentó que las pruebas presentadas inicialmente por la Procuraduría Federal de la República no fueron suficientes para sostener el cargo de secuestro, aunque sí se mantuvieron las acusaciones por otros delitos relacionados con su actividad delictiva.
Arizmendi y su banda fueron vinculados a entre 40 y 200 secuestros en un lapso de tres años, siendo su audacia tal que lograron operar con la presunta protección de elementos policiales corruptos. Durante su detención, las autoridades le decomisaron numerosas propiedades y millones de dólares en efectivo, poniendo fin a una serie de crímenes que incluían al menos seis confesiones de asesinato por parte de Arizmendi. Su trayectoria delictiva fue también una caída desde una posición de confianza, dado que había trabajado como policía antes de dedicarse al secuestro. A lo largo de su juicio y posterior encarcelamiento, Arizmendi se ha mantenido en el ojo público, narrando sin remordimientos sus actos y revelando una perspectiva sombría sobre su vida entre rejas, en la que incluso ha expresado su deseo por la muerte como una liberación de su existencia carcelaria.
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