
El cese de José Antonio Romero Tellaeche como director del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) ha desatado un torbellino de acciones legales y reacciones dentro de la comunidad académica en México. Romero Tellaeche, quien asumió el cargo en 2021 en medio de tensiones políticas, presentó un amparo para contrarrestar su destitución anunciada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), argumentando irregularidades en el proceso de su remoción. La secretaria Rosaura Ruiz Gutiérrez nombró a Lucero Ibarra Rojas como directora interina, una decisión que Romero Tellaeche ha calificado como carente de sustento jurídico. El investigador expresó su desaprobación mediante un comunicado en el que resaltó la falta de conformidad con la normativa interna del CIDE, subrayando las tensiones persistentes en la gestión del prestigioso centro de estudios.
La administración de Romero Tellaeche en el CIDE ha sido un foco constante de controversias y protestas, con múltiples acusaciones de acoso, plagio y decisiones autoritarias, lo que generó un rechazo significativo por parte de la comunidad académica. La destitución ha sido bien recibida por profesores, estudiantes y exalumnos del centro, quienes ven en el cambio de dirección una oportunidad para restaurar la confianza y calidad educativa que caracteriza al CIDE a nivel internacional. En redes sociales y medios, académicos como Javier Aparicio han celebrado la medida, resaltando que la administración de Romero Tellaeche causó un daño palpable a la institución. A pesar de un núcleo de defensores que respalda su actuación y acusa al CIDE de servir intereses neoliberales, la mayoría de la opinión pública ha instado a una renovación que favorezca el retorno a un ambiente constructivo de investigación y enseñanza.
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