
Durante una reciente sesión celebrada en el Hospital Puerta de Hierro, se reiteró la persistencia de la sepsis como una de las principales amenazas de morbimortalidad relacionadas con infecciones a nivel global. A dicho encuentro asistieron cerca de 80 profesionales de diversas especialidades y hospitales, quienes abordaron esta problemática desde diferentes ángulos, subrayando la urgente necesidad de mejorar su detección y manejo temprano.
La sepsis, que en Europa representa aproximadamente 3,4 millones de casos al año con cerca de 700.000 muertes asociadas, sigue siendo una carga significativa para los sistemas de salud. En España, las estadísticas no son menos alarmantes: entre 15.000 y 20.000 personas fallecen anualmente como resultado directo o indirecto de esta enfermedad, consolidándola como una de las principales causas de mortalidad por infecciones. Además, hasta un 40% de los sobrevivientes de sepsis experimentan secuelas físicas, cognitivas y funcionales a largo plazo, aumentando aún más la carga sociosanitaria.
Uno de los desafíos más apremiantes es la identificación precoz de la sepsis. Los expertos coinciden en que los síntomas iniciales, como fiebre, taquicardia y confusión, son a menudo inespecíficos, lo que puede retrasar el diagnóstico y el inicio del tratamiento. «Cada hora de retraso en el reconocimiento y en el inicio del tratamiento adecuado se asocia a un aumento significativo de la mortalidad», advirtió el Dr. Francisco A. Bernabéu, jefe del Servicio de Bioquímica y Análisis Clínicos del Hospital Puerta de Hierro.
En este contexto, los biomarcadores emergen como aliados clave para los profesionales médicos. Estos instrumentos permiten una identificación más rápida de los pacientes en riesgo de sepsis, facilitando la evaluación de la gravedad del proceso y la monitorización de la respuesta al tratamiento. El Dr. Bernabéu enfatizó que «su uso adecuado contribuye a una toma de decisiones más ágil y precisa».
Los especialistas reunidos concluyeron que el manejo de la sepsis requiere un enfoque multidisciplinar, involucrando principalmente a los servicios de Urgencias, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y el Laboratorio Clínico. Este enfoque colectivo y coordinado es vital para mejorar los resultados en el tratamiento de esta formidable enfermedad.
