
La compañía espacial Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos, ha decidido pausar su programa de turismo espacial «durante al menos dos años» para concentrar recursos en la carrera lunar. Este cambio estratégico implica la suspensión de los vuelos suborbitales del cohete New Shepard, que desde su lanzamiento en 2021 fue responsable de llevar a 98 personas más allá de la línea Kárman, considerada la frontera con el espacio. Esta decisión ha sorprendido al sector espacial, ya que Blue Origin había consolidado su iniciativa como una de las más importantes en el ámbito del turismo espacial. La suspensión de estos vuelos, que en su momento estuvieron marcados por la participación de notables figuras públicas, se hace con la intención de acelerar los planes de establecer una presencia humana en la Luna, en línea con el objetivo compartido por Estados Unidos.
El enfoque lunar de Blue Origin se manifiesta en el desarrollo de su aterrizador lunar Blue Moon, que planea desplegar una sonda robótica en la Luna a principios de 2026. No obstante, la compañía anunció recientemente que su cohete New Glenn se utilizará en una misión distinta para lanzar un satélite destinado a mejorar la conectividad móvil. Esta reorientación de recursos está generando especulaciones sobre la posibilidad de que la NASA recurra a Blue Origin para la misión Artemis 3, dado que su competidor, SpaceX de Elon Musk, aún no ha logrado completar una órbita con su lanzadera Starship. Esta situación podría abrir nuevas oportunidades para Bezos en su empeño de regresar a la Luna, en un contexto donde la competencia por liderar el espacio es cada vez más intensa y donde cada jugada podría definir el rumbo de la exploración espacial en los años venideros.
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