
Japón está experimentando un auge en su turismo, alcanzando la cifra récord de 42,7 millones de visitantes en 2025. Este incremento ha generado preocupaciones sobre su impacto en la vida cotidiana de los residentes, lo que ha llevado al Gobierno a implementar nuevas políticas para gestionar esta situación. El plan, presentado por el Ministerio de Infraestructura, Transporte y Turismo, tiene como objetivo equilibrar el turismo con el bienestar de los locales, promoviendo destinos no tradicionales y fomentando una interacción más significativa entre turistas y comunidades.
Las medidas incluyen un aumento en el número de zonas donde se implementarán iniciativas basadas en las opiniones de los residentes, así como un incremento en la tasa turística internacional que pasará de 1.000 yenes a 3.000 yenes. Adicionalmente, se contempla la creación de precios diferenciados para ciertas atracciones, encareciendo las tarifas para los visitantes extranjeros. El objetivo no es disuadir el turismo, sino asegurar que su crecimiento no afecte adversamente la calidad de vida de los japoneses, mientras se establece un sistema de autorización electrónica para las entradas a partir de 2028.
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