Israel intensifica sus acciones militares en Líbano, en lo que parece ser la preparación para una incursión terrestre contra el grupo Hezbolá. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha ordenado al Ejército continuar los combates «con todas sus fuerzas», desmintiendo así las noticias sobre un alto al fuego propuesto por Francia y Estados Unidos. Según Netanyahu, la ofensiva en Gaza seguirá hasta lograr todos los objetivos de la guerra. Herzi Halevi, jefe del Estado Mayor, confirmó que los bombardeos aéreos son un preludio a una posible invasión terrestre, y que dos brigadas han sido convocadas para misiones en el norte del país. El ministro de Exteriores, Israel Katz, también negó la posibilidad de un alto el fuego en el norte del país, asegurando que los combates continuarían hasta la victoria.
En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el representante israelí Danny Danon criticó al organismo por su falta de acción contra Hezbolá, subrayando que la organización es responsable de numerosas violaciones de resoluciones internacionales. Danon recordó los miles de cohetes y misiles antitanques lanzados contra civiles israelíes desde el incidente terrorista del pasado 7 de octubre por Hamás, culpando a Irán de ser el principal agente de inestabilidad en la región. A su vez, António Guterres, secretario general de la ONU, describió la situación en Líbano como un infierno, haciendo un llamado urgente al cese de hostilidades entre las partes y la adopción de medidas para aplicar plenamente las resoluciones de la ONU.
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