En un incidente que ha intensificado las tensiones en el Golfo Pérsico, la Guardia Revolucionaria iraní atacó tres buques en el estrecho de Ormuz, redirigiendo a dos de ellos hacia la costa iraní. Esta acción supuestamente responde a las incautaciones recientes por parte de la Marina estadounidense de embarcaciones iraníes en el océano Índico. Según informes del Centro de Operaciones Marítimas del Reino Unido, dos buques portacontenedores recibieron disparos durante el incidente, aunque no se registraron heridos. La situación ha exacerbado las hostilidades entre Washington y Teherán, afectando el mercado petrolero con una nueva alza en los precios del crudo, que ahora supera nuevamente los 100 dólares por barril.
Las autoridades iraníes acusan a los buques Epaminondas y MSC Francesca de navegar sin permiso y manipular sus sistemas de navegación, mientras que un tercer buque, el Euphoria, operado por una naviera emiratí, también fue atacado. La situación se complica aún más por el bloqueo naval mantenido por Estados Unidos que, desde el 13 de abril, ha obligado a varios buques iraníes a cambiar de rumbo. La incertidumbre se acrecienta por órdenes contradictorias desde Teherán respecto al tránsito por Ormuz, donde algunos buques han recibido amenazas directas de la Guardia Revolucionaria. Además, han surgido estafas relacionadas con pagos en criptomonedas, añadiendo un nuevo nivel de complejidad y riesgo para las navieras que intentan operar en la región.
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