En Murcia, el caso del cirujano acusado de violar a una paciente mientras estaba anestesiada ha tomado un nuevo giro con la denuncia de otras dos pacientes que aseguran haber experimentado dolor significativo en la zona genital tras sus intervenciones. Las nuevas denuncias fueron impulsadas por una enfermera que, habiendo asistido al cirujano durante estas operaciones, notó comportamientos inusuales como movimientos pélvicos extraños durante los procedimientos quirúrgicos, lo que la llevó a alertar a las autoridades. La enfermera explicó que el profesional cambió la orientación habitual de la camilla y se colocó un paño tipo delantal, acciones que consideró sospechosas debido a su extensa experiencia trabajando con el médico en cuestion. Los relatos de las enfermeras coinciden en señalar estos movimientos fuera de lo común, hechos que han sido reportados a la policía corroborando las denuncias iniciales.
En los testimonios recogidos, una de las pacientes recordó que tras la cirugía sufrió inflamación y hematomas en su zona genital, lo cual llamó la atención de su familia durante la recuperación. Además, describió un episodio en el que el cirujano le hizo preguntas inusuales sobre enfermedades de transmisión sexual en las consultas previas. La segunda denunciante, operada un día antes de la paciente cuya denuncia inicial llevó a la detención del médico, informó haber comentado las molestias con familiares y haber experimentado pequeños sangrados postoperatorios. La enfermera denunciante, afectada psicológicamente, confesó haber regresado a casa en estado de shock tras presenciar el incidente, lidiando desde entonces con pesadillas y sentimientos de culpa, ya que temía haber sido testigo de lo que considera posibles agresiones sexuales. Las autoridades continúan investigando el caso, que ha generado una grave preocupación en la comunidad médica y entre los pacientes.
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