
El pasado martes, varias jugadoras de la selección española de balonmano denunciaron en sus redes sociales los insultos racistas que recibieron tras la derrota del equipo contra Islas Feroe en el Mundial que se celebra en Alemania y Países Bajos. En los comentarios de una publicación de ánimo del presidente de la Federación, Francisco Blázquez, en la plataforma X, se leyeron mensajes xenófobos que atacaban a las jugadoras por su ascendencia africana. Los comentarios han sido condenados por las propias jugadoras, quienes compartieron capturas de pantalla de los insultos con un mensaje claro: “Perdamos o ganemos, esto es inadmisible”. Las atletas afectadas, entre las que se encuentran Danila So Delgado, Carmen Arroyo y Kaba Gassama, son descendientes de inmigrantes de varios países africanos y latinoamericanos, destacándose su importante aporte al equipo nacional.
La situación se complicó aún más tras una nueva derrota contra Serbia, que disminuye considerablemente las oportunidades de España de avanzar a los cuartos de final del torneo. En una entrevista reciente, Danila So Delgado, la máxima goleadora del equipo en el torneo hasta ahora, expresó su desconocimiento sobre los ataques antes de que ella y sus compañeras decidieran denunciarlo públicamente. Ahora, el equipo se encuentra en la segunda fase de la competición, enfrentándose a Islandia este jueves y a Alemania el sábado. Ambas victorias son necesarias para mantenerse con vida en el campeonato, ya que solo los dos primeros equipos avanzarán a las siguientes etapas. En medio de las tensiones, el equipo enfrenta no solo la presión deportiva, sino también el desafío de lidiar con el acoso racial que ha ensombrecido su participación en el Mundial.
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