

En un avance que parece sacado de una película de ciencia ficción, científicos de dos instituciones de renombre mundial han desarrollado una mano robótica que desafía muchas de las limitaciones tradicionales en la manipulación de objetos por parte de los robots. Esta innovación, resultado de una colaboración entre el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos y el Instituto Federal Suizo de Tecnología (EPFL) en Lausana, Suiza, promete abrir nuevas oportunidades en ámbitos que van desde la industria hasta misiones de exploración en entornos peligrosos o de difícil acceso.
Tradicionalmente, las manos robóticas imitan la forma y función de la mano humana, pero heredan defectos como la asimetría, que limita su capacidad de agarre y alcance. La mayoría de estos dispositivos solo pueden manipular objetos desde un solo lado, lo que complica tareas que implican recoger múltiples elementos o moverse en espacios reducidos. Además, el alcance de los brazos y la necesidad de reorientar todo el sistema para una segunda toma hacen que la operación sea lenta e ineficiente.
Sin embargo, esta nueva mano robótica rompe con esa tradición. Diseñada con una estructura completamente simétrica y desmontable, la mano puede desplazarse de forma autónoma, buscar objetos en rincones inaccesibles y recoger varios objetos en secuencia sin necesidad de reorientarse por completo. La estructura, que puede tener cinco o seis dedos, cuenta con una palma de 16 centímetros de diámetro y puede separarse de la base del brazo para buscar objetos en superficies variadas, lo que amplía significativamente la versatilidad del sistema.
Durante las pruebas, la mano fue capaz de recoger objetos cotidianos —como tubos de cartón, pelotas, marcadores y latas metálicas—, en algunos casos, hasta tres consecutivos, manteniendo un agarre seguro en todos ellos. El dispositivo logró replicar 33 tipos diferentes de agarre humano y soportó pesos de hasta dos kilos. Esto representa un importante salto en la capacidad de manipulación, especialmente considerando que las manos tradicionales sólo podían manejar un rango muy limitado de formas y pesos.
Una de las características más innovadoras es la capacidad de la mano para desplazarse por superficies, algo que no se había explorado en profundidad antes. Esto permite a los robots acceder a lugares donde un brazo fijo no llega, facilitando tareas en espacios estrechos, rescates en zonas de desastre o la recuperación de objetos en lugares de difícil acceso.
El propósito de los investigadores fue inventar una mano que no dependa de la forma y tamaño del brazo humano, con un diseño que facilite la manipulación desde cualquier lado y en diferentes orientaciones. La estructura simétrica y completamente desmontable no solo facilita la versatilidad, sino que también puede adaptarse a diversas industrias y aplicaciones prácticas.
A pesar de los avances, el equipo reconoce que todavía hay desafíos por superar. La mano debe probarse con objetos de formas, tamaños y pesos variados, especialmente en escenarios reales donde las condiciones son menos controladas. La futura investigación buscará perfeccionar el diseño para que pueda funcionar en tareas de rescate, exploración y en industrias donde la precisión y la fuerza sean fundamentales.
Con estos desarrollos, la robótica se acerca cada vez más a superar las limitaciones impuestas por las estructuras asimétricas de la mano humana, permitiendo a los robots realizar tareas complejas y en entornos que antes parecían inaccesibles. La capacidad de manipular objetos en lugares estrechos o de difícil acceso, junto con la movilidad autónoma de la mano, podría marcar un antes y un después en cómo los robots interactúan con su entorno, ampliando sus posibilidades de acción en sectores tan diversos como la fabricación, los servicios y la exploración espacial o submarina.
