
En el bullicioso mercado de carnes de Franklin, en Santiago, la visita del candidato ultraconservador José Antonio Kast generó una reacción ferviente entre los presentes. Jonathan González, un carnicero venezolano, fue testigo directo de este enfrentamiento de opiniones mientras trabajaba tras su mostrador. La preocupación de González y otros inmigrantes como él es palpable, ya que el discurso de Kast, en busca de «ordenar la casa» respecto a la inmigración irregular, amenaza con alterar su precaria estabilidad. El candidato del Partido Republicano propone que los extranjeros sin documentos salgan del país para luego volver a entrar con visado, una medida que genera temor entre la comunidad venezolana que ha encontrado en Chile un refugio ante la difícil situación en su país de origen.
El contexto electoral ha exacerbado las tensiones migratorias en Chile, con los migrantes venezolanos sintiéndose en el centro del debate. A solo días de las elecciones presidenciales, la comunidad se enfrenta al miedo de políticas más restrictivas, comparables a las implementadas por Donald Trump en Estados Unidos, aunque González no cree que Kast llegue a esos extremos. Sin embargo, el temor a la xenofobia creciente y a las promesas de campaña que podrían traicionar las esperanzas de una vida estable en Chile persiste. La situación de González, como la de muchos otros, refleja la incertidumbre a la que se enfrentan los inmigrantes, pintando un panorama complejo donde la política y la vida diaria de los ciudadanos se entrelazan de manera inextricable.
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