
El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, enfrenta una investigación penal por parte de la Fiscalía debido a las reformas de la sede de la entidad en Washington. Este inusual escrutinio surge tras meses de tensiones con el presidente Donald Trump, quien ha criticado abiertamente a Powell por su gestión de la política monetaria y ha exigido una disminución más agresiva de las tasas de interés. En un vídeo divulgado a través de la cuenta de X de la Reserva Federal, Powell reveló que recibió citaciones del gran jurado en relación a su testimonio ante el Comité Bancario del Senado, donde explicó los detalles del proyecto de renovación. Powell defiende que la investigación está motivada por su resistencia a ceder la independencia de la Reserva Federal frente a las presiones políticas de la administración Trump.
A pesar de los continuos ataques verbales de Trump, que incluyen términos despectivos como «estúpido» y amenazas de destitución, Powell ha mantenido un perfil público centrado en su deber institucional, evitando responder a las provocaciones. El conflicto ha escalado con la supervisión de la investigación por parte del Distrito de Columbia, aprobada por Jeanine Pirro, una aliada de Trump. En su defensa, Powell subraya su compromiso con la independencia de la institución, indicando que las políticas de la Fed se basan en el interés general y no en preferencias políticas. A pesar de la presión, Powell reafirma su dedicación a la estabilidad económica del país, destacando su experiencia al servicio de administraciones de ambos partidos políticos. Mientras Trump explora alternativas para su sucesor, Powell sigue firme en su cargo, reiterando su compromiso con objetivos económicos y legales, y resistiendo influencias externas.
Leer noticia completa en El Pais.
