

El mercado global de la nube ha superado los 700 mil millones de dólares, consolidándose como un pilar esencial en la operativa de miles de empresas a nivel mundial. Sin embargo, el «Cloud Readiness Report 2025» de Kyndryl revela que esta transformación no ha sido intencional para la mayoría de las organizaciones. A través de una encuesta a 3.700 directivos en 21 países, se descubrió que 7 de cada 10 CEOs reconocen que su infraestructura en la nube es fruto de decisiones improvisadas en vez de una estrategia claramente definida.
A medida que el gasto en tecnologías cloud sigue en aumento, con un incremento del 30% de media en el último año, surgen nuevos retos. La adopción de la inteligencia artificial, las normativas regulatorias y la ciberseguridad plantean desafíos significativos. El informe destaca que la nube debe pasar de ser un simple repositorio de cargas de trabajo a una infraestructura estratégica que impulse la innovación y la confianza empresarial.
La transición hacia una nube estratégica es crucial en un mundo donde la inteligencia artificial y la ciberseguridad demandan adaptabilidad y resiliencia. Kyndryl subraya que el diseño adecuado de la infraestructura cloud es clave para liderar en el ámbito de la IA, ya que sin una planificación deliberada, los sistemas no pueden escalar de manera eficiente y segura.
Un aspecto crítico del informe es la influencia de la geopolítica en la estrategia cloud. Los riesgos asociados a las regulaciones de data sovereignty están motivando a las empresas a reconsiderar dónde almacenan y gestionan sus datos. Un 41% de los encuestados ya ha comenzado a repatriar datos desde la nube pública a entornos on-premise para asegurar un cumplimiento más estricto de las normativas locales.
En cuanto al aspecto tecnológico, el multicloud y la nube híbrida se han consolidado como el estándar para las empresas modernas. Esta combinación permite evitar el bloqueo de proveedores únicos y responder a demandas regulatorias, a la vez que se ajusta a las exigencias de la inteligencia artificial, cuyo desarrollo y operativa son cruciales para la competitividad empresarial.
La ciberseguridad, en medio del auge de la inteligencia artificial, sigue siendo una preocupación predominante. Con el 82% de las organizaciones reportando incidentes de ciberseguridad en el pasado año, la inversión en inteligencia artificial para fortalecer la seguridad se ha incrementado, permitiendo una respuesta más rápida y eficiente a las amenazas potenciales.
En resumen, el camino hacia una infraestructura cloud efectiva y segura debe estar fundamentado en un diseño coherente, que contemple desde el principio la interoperabilidad, confianza y resguardo de datos. Kyndryl concluye que el verdadero potencial de la inteligencia artificial no reside únicamente en los algoritmos, sino en los entornos cuidadosamente diseñados que los soportan.
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