
En la alcaldía Álvaro Obregón de Ciudad de México, un tramo de la calle Paso Florentino conocido como «la esquina del diablo» continúa siendo una fuente de preocupación para los vecinos debido a los frecuentes accidentes vehiculares. La inclinación pronunciada de entre 40 y 55 grados ha sido testigo de múltiples incidentes, el más reciente involucrando a un camión de refrescos que perdió el control y chocó contra dos viviendas. Rodrigo Ramos Rivas, cuyos tíos viven en una de las casas afectadas, expresó el impacto emocional al ver el daño causado. A pesar de los llamamientos a las autoridades para buscar una solución, el peligro persiste y los habitantes viven con el temor constante de nuevos accidentes.
La comunidad se ha reunido para abordar el problema, pero la respuesta de las autoridades ha sido insuficiente. A pesar de las cintas de advertencia y los trabajos de remoción de escombros, los vehículos continúan transitando por la peligrosa pendiente. Los vecinos han compartido historias de accidentes pasados, mientras debaten las posibles causas del problema, como el cambio de asfalto que afirman contribuye al resbalamiento de los coches. A pesar de su preocupación y las continuas solicitudes de intervención gubernamental, sienten que son ignorados debido a su condición de clase obrera. La incertidumbre y el miedo permanecen mientras esperan que alguna aseguradora o algún organismo oficial tome medidas concretas para reparar los daños y prevenir futuros incidentes.
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