
El conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha escalado, impactando significativamente en el mercado energético global. Con el Estrecho de Ormuz prácticamente paralizado, los precios del petróleo y el gas han experimentado incrementos notables. El lunes, el gas registró un aumento del 40%, mientras que este martes ha continuado su ascenso con un alza del 10%. El Brent, la referencia europea del petróleo, también subió un 2,5%, alcanzando precios cercanos a los 80 dólares por barril. La situación se vuelve aún más complicada con los recientes ataques a las infraestructuras energéticas clave en Qatar y Arabia Saudí, que han obligado al cierre de instalaciones vitales para el suministro global de gas y petróleo.
El riesgo de un conflicto prolongado y sus efectos sobre el flujo de petróleo y gas a través del Estrecho de Ormuz mantienen en vilo a los mercados internacionales. La Guardia Revolucionaria Iraní ha declarado cerrado el paso crucial, y las aseguradoras han retirado coberturas, lo que ha hecho que buques petroleros eviten la zona. Los analistas temen que, si el conflicto se alarga y afecta a más infraestructuras, los precios del crudo puedan dispararse a más de 150 dólares por barril, generando una crisis energética global sin precedentes. Entretanto, el gas europeo ha experimentado una subida impactante cercana al 50% en tan solo dos días, reflejando el impacto inmediato en la cadena de suministro ante la paralización de una quinta parte del suministro mundial proveniente de Qatar.
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