
En el tercer trimestre de 2026, los precios de la memoria continuarán en ascenso, aunque el aumento será más moderado en comparación con los trimestres anteriores. Así lo indican las previsiones realizadas por TrendForce, que reflejan que la creciente demanda de servidores de inteligencia artificial (IA) y la presión sobre la capacidad de memoria para centros de datos están influyendo significativamente en el mercado, incluso cuando el consumo de PC, móviles y dispositivos electrónicos tradicionales muestra signos de debilitamiento.
TrendForce estima que los precios contractuales de la DRAM convencional verán un incremento intertrimestral de entre un 13% y un 18%, mientras que la memoria NAND Flash podría incrementarse entre un 10% y un 15%. A pesar de que estas subidas son menores que las registradas en el trimestre anterior, el mercado aún no regresa a la normalidad que se observó antes de estos aumentos.
Uno de los aspectos más sorprendentes es que los precios de la memoria no están disminuyendo, aunque el consumo en el ámbito de los consumidores finales se ha debilitado. Esto se debe principalmente a los centros de datos, que continúan absorbiendo grandes cantidades de memoria para las cargas de inferencia de IA, despliegues a gran escala y compra de servidores. Como resultado, el mercado de DRAM se mantiene extremadamente ajustado, con proveedores priorizando aplicaciones relacionadas con IA y servidores en lugar de productos de menor margen.
En consecuencia, los consumidores domésticos enfrentan una competencia indirecta con los centros de datos, los cuales demandan productos como RDIMM, HBM y SSD empresariales para satisfacer las necesidades de entrenamiento y operación de modelos de IA. Estas presiones han contribuido a que los precios de la memoria se mantengan elevados, a pesar de un menor apetito en el mercado de consumo.
Además, los fabricantes de PC planean reponer inventarios, lo que podría elevar los precios de los portátiles, conforme los componentes más caros se incorporen a estos dispositivos. De manera similar, el mercado de smartphones se enfrenta a elevados costes de LPDRAM, lo que podría trasladarse al consumidor final.
Por otro lado, la demanda de tarjetas gráficas y portátiles gaming no ha crecido conforme a las expectativas. Aunque la DRAM sigue encareciéndose, este segmento no está exento de los efectos adversos. En cuanto a NAND Flash, el mercado presenta dos velocidades: por un lado, los SSD de cliente y memorias USB experimentan una demanda débil, mientras que los SSD empresariales continúan tensos debido al crecimiento constante de los centros de datos.
La situación revela un cambio significativo en la cadena de suministro tecnológica. La IA ha transformado el mercado de la memoria, que tradicionalmente solía ser cíclico, en uno caracterizado por una demanda sostenida y de alto valor. Los grandes proveedores de nube y empresas con infraestructuras de IA intentan asegurar su suministro de memoria a través de acuerdos a largo plazo, lo que deja menos capacidad disponible para el mercado de consumo.
La capacidad de producción de semiconductores no puede incrementarse de manera rápida, y es posible que el mercado permanezca ajustado hasta que se estabilice la demanda de IA o que se expanda la capacidad de producción. Como resultado, es poco probable que el tercer trimestre de 2026 ofrezca el alivio deseado por muchos, y el aumento en precios persistirá, afectando a servidores, portátiles, SSD y dispositivos móviles. La memoria, dentro del auge de la IA, se ha convertido en un componente estratégico disputado en la industria tecnológica.
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