
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reafirmó este sábado la determinación de Israel de continuar su ofensiva contra Irán «con toda la fuerza», asegurando que ello está transformando «el rostro de Oriente Medio». Durante una comparecencia posterior al sabbat, Netanyahu destacó que Israel se ha convertido en una potencia regional y advirtió al gobierno libanés sobre las consecuencias de no desmantelar al grupo chií Hezbolá, señalando que la agresión de este grupo podría traer «consecuencias desastrosas para el Líbano». Además, expresó apoyo a los países vecinos de Irán que buscan colaboración militar, mientras agradeció públicamente el respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump, en la lucha contra el programa nuclear iraní.
En el contexto de esta escalada, el portavoz del Ejército israelí anunció el inicio de una nueva fase de la ofensiva que incluye ataques a «sitios clave» en Irán. En el último ataque, fueron bombardeadas dos plantas de producción de misiles, lo que forma parte de una estrategia más amplia que busca desestabilizar el régimen iraní. Desde el inicio de esta campaña, Israel ha ejecutado miles de ataques, con un saldo de miles de muertos en Irán y un creciente número de bajas en Líbano. Mientras la situación empeora, Netanyahu enfatizó que Israel no renunciará a su objetivo de desarmar a Hezbolá, dejando abiertas todas las opciones posibles en este conflicto que ha comenzado hace una semana.
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