Bad Bunny utilizó su plataforma en los premios Grammy para hacer una fuerte crítica al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), declarando desde el escenario que «no somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos». Su intervención, que tuvo lugar después de recibir el galardón a mejor álbum de música urbana por «DeBÍ TiRAR MáS FOToS», generó una ovación masiva entre los asistentes. En un contexto de creciente indignación en Estados Unidos tras la muerte de dos manifestantes a manos de agentes de inmigración en Mineápolis, el artista puertorriqueño exigió que el odio no sea la respuesta.
Más allá de su mensaje contundente contra ICE, Bad Bunny enfatizó la importancia del amor sobre el odio, instando a sus seguidores a adoptar un enfoque más compasivo en la lucha por la justicia. «Si peleamos tenemos que hacerlo con amor, nosotros no los odiamos, amamos a nuestra gente y a nuestra familia», aseguró, cerrando su discurso de manera emotiva. Con su victoria en los Grammy, el artista no solo se consolida como un referente en la música urbana, sino que también se posiciona como una voz influyente en el debate sobre los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.
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