
La persistencia de enfermedades no transmisibles (ENT) sigue siendo uno de los mayores desafíos de salud pública en Europa, y aunque hasta un 80% de estas enfermedades podrían prevenirse con políticas adecuadas, los avances nacionales en la materia son desiguales. Según un reciente documento, los sistemas de seguimiento en Europa son fragmentarios y dependen demasiado de proyectos a corto plazo, con una gobernanza limitada y una inversión insuficiente.
El texto identifica cinco prioridades para mejorar la eficacia y equidad de estos sistemas de vigilancia. La primera es la recopilación de datos inclusivos y desglosados que pongan de manifiesto las desigualdades en salud y permitan abordarlas de manera específica. Otro aspecto crucial es establecer una gobernanza sólida, con marcos jurídicos claros y financiación sostenible para que los sistemas perduren.
Además, se recalca la importancia de integrar la monitorización en la formulación de políticas en tiempo real, permitiendo que los datos influyan de manera directa en la toma de decisiones y en la rendición de cuentas. El documento enfatiza la necesidad de involucrar de manera significativa a la sociedad civil, comunidades, personas con experiencia vivida y grupos marginados, asegurando que los datos reflejen las realidades sociales. Por último, insiste en la importancia de reforzar la colaboración intersectorial y el intercambio de conocimientos para el desarrollo de capacidades entre países.
El doctor Héctor Bueno, cardiólogo del Hospital 12 de Octubre y uno de los autores del documento, resalta que los datos no son meramente cifras, sino la base para diseñar políticas más eficaces y equitativas. Advirtió que, sin datos desglosados, las desigualdades son invisibles y las políticas podrían reforzar la exclusión.
El documento también examina los esfuerzos en Europa, que a menudo han sido puntuales y dependientes de financiación externa, lo que ha provocado incoherencias y lagunas, especialmente en poblaciones vulnerables. Sin embargo, iniciativas como JACARDI y JA PreventNCD demuestran que los avances son posibles cuando se cuenta con una gobernanza clara, inversión adecuada y colaboración efectiva.
Los autores concluyen que Europa tiene tanto la responsabilidad como la oportunidad de liderar el desarrollo de sistemas de información sanitaria más inclusivos y sólidos. Estos son fundamentales para reducir la mortalidad prematura por ENT para 2030 y garantizar la equidad y resiliencia de los sistemas de salud, bajo el principio de que lo que se mide se prioriza, lo que se desglosa se aborda y lo que se institucionaliza se sostiene en el tiempo.
