
Diógenes Quintero Amaya, de 36 años y destacado congresista por el Catatumbo, ha fallecido en un trágico accidente aéreo que ha conmocionado a Colombia. Quintero era un líder comunitario cuya vida estuvo profundamente marcada por los problemas de violencia en su región natal, inspirado por la labor de su padre. Desde su juventud, se comprometió con la defensa de los derechos humanos en Hacarí, Norte de Santander, y se convirtió en el primer congresista en ocupar la curul de paz del Catatumbo, creada tras el Acuerdo de Paz con las FARC en 2016. Durante su carrera, se enfrentó a serias amenazas de grupos armados que lo obligaron a salir desplazado, pero aún así continuó con su labor en pro de los campesinos y las comunidades afectadas por el conflicto armado. El accidente ocurrió mientras viajaba en una aeronave de Satena que se estrelló cerca de Ocaña, dejando 15 víctimas fatales.
Quintero dejó un legado importante en la política nacional. Entre sus logros, destacaba la coordinación de la ley que reconocía al campesinado como sujeto de derechos y su colaboración en la ley de paz total, que permitió al Gobierno Petro negociar simultáneamente con varios grupos armados. A través de su trabajo en el Congreso, impulsó iniciativas para el desarrollo y la protección de las comunidades afectadas por la violencia, como la prórroga de las zonas PDET en los municipios más golpeados por el conflicto. Su voz no solo abogó por el bienestar de las víctimas del Catatumbo, sino que también denunció la ausente respuesta gubernamental ante la violencia recrudecida en la región. Su legado sigue vivo a través de las palabras de su equipo, que lo recordó como una figura sencilla y luchadora, comprometida con la paz y los derechos de los campesinos hasta sus últimos días.
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