
Hideo Sakaki, un reconocido director y actor japonés, ha sido condenado a ocho años de prisión por agresión sexual a dos mujeres en incidentes ocurridos en 2015 y 2016. Las víctimas, que tenían aproximadamente 20 años en el momento de los ataques, denunciaron que Sakaki abusó de ellas bajo el pretexto de ofrecer clases de interpretación. Aunque el cineasta se declaró inocente, el tribunal consideró creíble el testimonio de una de las afectadas, quien relató que fue agredida durante un ensayo y no dio su consentimiento. El juez calificó los actos de Sakaki como «maliciosos y despreciables», resaltando el abuso del poder que ejercía sobre sus víctimas.
Esta no es la primera vez que el director se enfrenta a la justicia por comportamientos similares; ya había sido detenido en 2016 tras la denuncia de una actriz que alegó que fue violada en su apartamento. El caso de Sakaki ha resaltado el creciente número de denuncias de abuso sexual en la industria del entretenimiento japonés, donde el movimiento #MeToo empieza a tomar fuerza. Históricamente, la violencia de género y los abusos de poder han sido temas tabú en la cultura japonesa, aunque recientemente ha habido un aumento en la visibilidad de las víctimas y en la denuncia de figuras prominentes en el cine. El impacto del caso de Sakaki se ha visto reflejado también en la cancelación de varios estrenos cinematográficos en reacción a las acusaciones.
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