
El discurso navideño de Felipe VI se centró en el medio siglo de democracia y los 40 años de adhesión de España a la Unión Europea, subrayando el camino recorrido por la nación en su consolidación democrática. En Noruega, sin embargo, la atención se desvió hacia los problemas personales que afectan a la familia real. El rey Harald V, de 88 años, usó su mensaje navideño para solidarizarse con las víctimas afectadas por el caso judicial que involucra a su nieto Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit. Borg Høiby enfrenta un juicio inminente acusado de múltiples delitos graves, incluyendo violaciones, violencia machista y otros delitos, que lo sitúan en una posición complicada tanto legal como familiar.
La familia real noruega se encuentra bajo el escrutinio público en un contexto difícil, con Mette-Marit defendiendo firmemente su papel parental en medio de las críticas recibidas. La situación empeora por los problemas de salud de la princesa, quien podría necesitar un trasplante de pulmón debido a su fibrosis pulmonar crónica. A pesar de la gravedad de las acusaciones, Borg Høiby ha rechazado las más graves mientras que admite ciertos cargos menores. El príncipe heredero Haakon ha pedido que se respete el proceso judicial, en un esfuerzo por manejar la crisis de manera digna. La compleja situación familiar coincide con un momento crucial para la monarquía noruega, enfrentando desafíos que podrían impactar en la percepción pública de la institución.
Leer noticia completa en El Pais.
