

Enero se presenta como el momento perfecto para cuidar y potenciar el crecimiento del romero, esa planta aromática que no solo enriquece nuestros jardines y terrazas con su aroma infinito, sino que también aporta múltiples beneficios tanto en la cocina como en la medicina natural. La poda en este mes es una práctica fundamental que puede marcar la diferencia entre una planta débil y una exuberante que nos acompañará durante todo el año.
Al acercarse la llegada de la primavera, es importante aprovechar este período antes de que la planta comience su etapa de mayor actividad para realizar recortes estratégicos. La poda ayuda a darle forma, elimina las ramas muertas o dañadas y favorece la circulación de aire y la entrada de luz, aspectos esenciales para prevenir enfermedades y promover un crecimiento saludable.
Para hacerlo correctamente, conviene contar con herramientas limpias y afiladas, como tijeras de podar, que aseguren cortes precisos sin lastimar la planta. Lo ideal es eliminar aproximadamente un 30% de la vegetación, concentrándose en las ramas viejas y leñosas, cortando justo por encima de un nudo o yema para estimular un rebrote fuerte y vigoroso. Es fundamental evitar quitar demasiados tallos en una sola sesión, ya que el romero necesita mantener algo de follaje para realizar la fotosíntesis correctamente.
Este proceso no solo mejora la estructura de la planta, sino que también ayuda a prevenir plagas y enfermedades, siempre que se realice en días secos y con temperaturas moderadas. Evitar podar en días lluviosos o demasiado fríos también contribuye a que la planta tenga menor riesgo de complicaciones.
Otra recomendación importante es revisar las condiciones del suelo. El romero prefiere terrenos bien drenados y ligeramente alcalinos. Agregar compost o abono orgánico en esta época puede enriquecer el sustrato, proporcionando los nutrientes necesarios para un crecimiento vigoroso y saludable en los meses siguientes.
Tras la poda, el riego debe ser moderado, asegurándose de no encharcar la tierra. Es preferible esperar a que la capa superior del suelo se seque antes de volver a hidratarla, ya que el exceso de agua puede debilitar la planta y favorecer la aparición de hongos o pudriciones.
Con estos cuidados, no solo estaremos ayudando a que nuestro romero crezca más fuerte y frondoso, sino que también estaremos garantizando un suministro constante de su fragancia y sabor para nuestras recetas, infusiones o uso decorativo. La atención y el cariño en cada recorte convertirán esta planta en un auténtico protagonista de nuestro espacio verde, capaz de ofrecer beneficios durante todo el año y llenar nuestro entorno de aromas naturales y bienestar.
