Francia consolidó su supremacía en el torneo Seis Naciones al cerrar la segunda jornada como la única selección invicta, reafirmando su favoritismo con una contundente victoria sobre Gales en Cardiff. El equipo francés, actual campeón del torneo, dejó claro su dominio al superar al anfitrión con un abrumador 12-54. Esta derrota significó la decimotercera consecutiva para Gales en el Seis Naciones, situándola en un proceso de declive similar al de Italia en sus peores épocas. El equipo galés, bajo las riendas de Steve Tandy, pasa por un momento preocupante con el riesgo de enfrentar su tercera cuchara de madera, un símbolo de acabar el torneo sin victorias, en un entorno donde incluso sus franquicias están en peligro de desmantelamiento, dado el éxodo constante de jugadores a ligas extranjeras.
En el encuentro, Francia demostró su poderío desde el comienzo, con un ensayo rápido de Louis Bielle‑Biarrey gracias a una jugada orquestada por el talentoso Dupont. Gales, atenazada entre su incapacidad para avanzar con el balón y el riesgo de contraataques letales, no pudo hacer frente a la destreza gala. El equipo local intentó responder utilizando a sus delanteros, pero solo logró un ensayo mediante Carre, a pesar de lo cual la superioridad francesa fue evidente al duplicar a su rival en metros ganados. La presencia del joven talento, como Brau-Boirie, y la efectiva dupla de Jalibert y Dupont, resaltaron el dinamismo del equipo visitante, que cerró con un marcador de 7-26 al descanso y culminó su exhibición con un total de ocho ensayos, evidenciando la brecha generacional y de calidad entre ambas selecciones.
Leer noticia completa en El Pais.
