

En el panorama actual de la ciberseguridad, el ransomware ha evolucionado de ser una amenaza que solo causaba interrupciones a un problema que ataca directamente a uno de los aspectos más sensibles de las organizaciones: sus copias de seguridad. Según los datos recientes del Enterprise Strategy Group, un abrumador 96% de los ataques de ransomware tienen como objetivo los sistemas de respaldo, lo que plantea una pregunta crucial para las empresas: ¿están realmente preparadas para recuperar su información en caso de un ataque?
La tradicional práctica de mantener un backup ya no es suficiente. En palabras de Sandra Chíchina, Territory & Partner Manager Iberia de Object First, «antes de que acabe este año, es una buena oportunidad para repensar la estrategia de protección de datos y convertirla en un pilar central de la defensa digital».
Para enfrentar esta amenaza, Object First propone tres recomendaciones clave que las empresas deberían considerar como parte de su estrategia de protección de datos. En primer lugar, se debe considerar la inmutabilidad como un requisito imprescindible, no como una opción. Las soluciones de almacenamiento deben garantizar respaldos que sean imposibles de alterar, cifrar o eliminar. En un contexto donde la inteligencia artificial genera enormes volúmenes de datos críticos, esta capacidad es fundamental para asegurar que la recuperación sea posible incluso frente a un ataque sofisticado.
En segundo lugar, es crucial respaldar más y hacerlo de manera más efectiva. A pesar de que vivimos en una era impulsada por la inteligencia artificial, el 65% de las empresas aún respalda menos de la mitad de la información que esta genera, dejando expuestos numerosos flancos a los atacantes. La recomendación es clara: se debe ampliar la cobertura del backup y asegurar que los objetivos de recuperación estén alineados con los estándares establecidos para minimizar la pérdida de datos y garantizar la continuidad operativa.
Finalmente, la cultura de probar y entrenar debe ser una práctica arraigada en la organización. Los planes de recuperación ante desastres no pueden quedar en meros documentos teóricos; es esencial que se realicen simulaciones, monitoreos constantes y pruebas periódicas para identificar y corregir debilidades antes de que un ataque real tenga lugar.
«La protección de los datos ya no es un ‘extra’ en ciberseguridad, es una responsabilidad estratégica», afirma Chíchina. Las organizaciones deben adoptar almacenamiento inmutable y expandir su cobertura de respaldos para reducir los riesgos y proteger sus activos más valiosos. En un entorno donde las amenazas cibernéticas son cada vez más sofisticadas, una estrategia robusta de protección de datos no solo es crítica, sino imprescindible para la supervivencia y éxito futuro de cualquier entidad.
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