
La reciente final de la Copa Libertadores, celebrada en el estadio Monumental de Lima, Perú, coronó al Flamengo como campeón continental tras vencer al Palmeiras gracias a un gol de cabeza de Danilo en el minuto 67. Este triunfo, presenciado por 80,000 espectadores, marca la cuarta ocasión en que el equipo carioca se lleva la Libertadores, consolidando así el dominio brasileño en el torneo, ya que es la séptima vez consecutiva que un club de Brasil obtiene el título. Flamante en sus conquistas, el Flamengo ha logrado ganar las finales de 1981, 2019, 2022 y ahora en 2025, estableciendo un tetracampeonato que resalta el resurgir del fútbol brasileño frente a un debilitado competidor argentino que ha caído en declive por diversas razones, incluida la corrupción y una menor competitividad.
El panorama financiero del fútbol brasileño ha contribuido a estas victorias, con clubes como Flamengo y Palmeiras liderando tanto en la cancha como en los balances económicos. Entre el 2024 y 2025, el Flamengo recibió 250 millones de dólares, mientras que el Palmeiras incrementó un 40% sus ingresos alcanzando los 240 millones, según Sports Value. En Brasil, la venta de jugadores y los derechos de televisión conforman las principales fuentes de ingresos, permitiendo retener y atraer talento. En contraste, la liga argentina enfrenta una crisis estructural, con un sistema de competición inflado a 30 equipos desde 2015 que debilita la competitividad local. Ante diferencias tan marcadas, se han avivado debates sobre la privatización de los clubes argentinos, sugerida por el presidente Javier Milei, quien mira hacia Brasil como un modelo exitoso, a pesar de que la mayoría de los clubes brasileños aún son entidades civiles sin fines de lucro.
Leer noticia completa en El Pais.
