

La conversación sobre la nube pública ha evolucionado, alejándose de las meras ventajas de escalabilidad y agilidad para centrarse en una cuestión cada vez más preocupante para las empresas: el coste real. Esto quedó patente durante el evento ASLAN 2026 en Madrid, donde Zigor Gaubeca, CIO de Aire, destacó la importancia crucial de implementar FinOps para evitar el despilfarro financiero en la nube pública.
Durante años, la promesa de elasticidad y despliegue rápido motivó a muchas organizaciones a trasladar sus operaciones a plataformas en la nube de gran escala. Sin embargo, este cambio también ha traído consigo costos ocultos, complejidades contractuales y una falta de claridad en el uso real de los recursos. FinOps emerge como una solución indispensable, promoviendo la alineación entre tecnología, operaciones y finanzas para prevenir que la nube se convierta en un pozo económico sin fondo.
Uno de los aspectos destacados por Aire durante su participación fue el predominio del 88 % del mercado cloud en la Unión Europea por proveedores estadounidenses, según datos de IDC 2025. Aunque estas empresas ofrecen precios competitivos, las tarifas pueden incluir costos inesperados, como los 0,09 dólares por GB por egreso de datos, que suelen resultar en facturas sorpresa.
La necesidad de un enfoque robusto de gobierno en la nube pública es imperativa. Sin una gestión adecuada del consumo, las empresas pueden enfrentarse a un gasto sin control. FinOps permite a las organizaciones no solo cortar costos, sino entender sus gastos en tiempo real, decidir sobre las necesidades de infraestructura y, en definitiva, evitar el uso excesivo de recursos innecesarios.
Además de los retos económicos, la regulación se está endureciendo. La Data Act europea, vigente desde septiembre de 2025, representa un cambio significativo en el acceso y portabilidad de datos, dificultando que los proveedores encadenen a sus clientes con bloqueos técnicos o penalizaciones. Esto, junto con el Digital Omnibus de Bruselas, que podría ahorrar millones en costes administrativos, obliga a las empresas a reconsiderar sus elecciones de proveedores cloud y fomentar infraestructuras europeas.
La optimización financiera del cloud ahora se vincula con la soberanía digital. Aire sugiere que el proveedor elegido no solo dependa del coste o servicios, sino de la ubicación y normativa de los datos para minimizar riesgos de cumplimiento extracomunitario, como el CLOUD Act de EE.UU.
En este contexto, Aire propone las arquitecturas híbridas soberanas como una solución intermedia, segmentando datos por su sensibilidad. Esta estrategia permite mantener datos críticos en clouds europeos mientras se aprovechan las ventajas de infraestructura global para información menos sensible.
ASLAN 2026 pone en evidencia que el enfoque en el control y la gobernanza del cloud será crucial en los próximos años. No se trata solo de aprovechar la escala o la innovación, sino de justificar cada gasto y recuperar el control sobre los datos y su gestión. FinOps está dejando de ser una moda para ser una estrategia esencial en la buena gestión de las operaciones en la nube, apuntando a un futuro donde Europa conserve su soberanía en datos y servicios.
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