
En las últimas temporadas de Fórmula 1, Ferrari había perdido parte de su visibilidad en las transmisiones internacionales debido al dominio de equipos como McLaren, Red Bull y Mercedes. Sin embargo, durante el inicio de esta nueva temporada, la escudería italiana parece estar recobrando protagonismo, especialmente en los primeros tramos de las carreras. Esto se evidenció tanto en el Gran Premio de Australia, donde Charles Leclerc logró posicionarse al frente luego de partir desde el cuarto lugar, como en la reciente sprint en China, donde Lewis Hamilton remontó magistralmente desde la cuarta posición hasta liderar la carrera. Estos desempeños han reflejado la impresionante capacidad de aceleración de los bólidos rojos, que han sorprendido tanto a fanáticos como a rivales.
La clave del resurgir de Ferrari radica en su unidad de potencia, específicamente en el diseño del turbocompresor, que es significativamente más pequeño que los de sus competidores, permitiéndole más rapidez en el inicio de las carreras. Con las recientes regulaciones que suprimen el MGU-H, un sistema que apoyaba al turbo, esta ventaja se ha vuelto aún más evidente y ha generado tensiones en el paddock. La diferencia en el lanzamiento de los coches de Ferrari es tal que la FIA ha ajustado el protocolo, otorgando cinco segundos para el ajuste del motor antes de la salida. Aunque esto no ha sido suficiente para calmar las inquietudes de otros equipos, especialmente Mercedes, quienes claman por más cambios al considerar que las ventajas de Ferrari podrían desembocar en serios accidentes, como se evidenció en un incidente con Franco Colapinto en Melbourne.
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