El consejero del Banco de España propuesto por el Partido Popular (PP) ha decidido rechazar un encargo del gobernador de la institución que había aceptado previamente. La decisión se debe a que el consejero consideró que no podría ejercer dicha tarea con la independencia necesaria. Este movimiento ha generado una notable controversia dentro del banco central y ha puesto de manifiesto las tensiones existentes entre la dirección y los consejeros propuestos por los partidos políticos.
El encargado de llevar a cabo el trabajo, quien aceptó inicialmente la misión, evaluó después que el contexto y las condiciones no eran favorables para desempeñar su labor de manera objetiva y autónoma. La negativa a cumplir el encargo ha sido vista como un acto de integridad por parte de algunos, mientras otros plantean dudas sobre el verdadero motivo detrás de esta decisión. Este incidente subraya la importancia de la autonomía e independencia en las instituciones financieras del país.
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