
La campaña electoral en España ha provocado un notable cambio en la estrategia del Partido Popular (PP), especialmente en su relación con Vox. A una semana de haber acordado el nombramiento de Juanfran Pérez Llorca como presidente de la Comunidad Valenciana en coalición con Vox, el PP ha endurecido su postura contra este partido. Durante el acto de conmemoración de la Constitución en el Congreso, Alberto Núñez Feijóo y varios líderes del PP criticaron duramente a Vox, acusándolos de evitar sus responsabilidades como diputados al ausentarse de eventos institucionales. Feijóo remarcó la incoherencia de Vox, cuestionando cómo es posible ser diputado sin jurar la Constitución, y destacó que la crítica al presidente Pedro Sánchez debe venir acompañada de una participación activa en el Congreso.
Este cambio de actitud se enmarca en el contexto de las elecciones en Extremadura y su afectación hacia las futuras elecciones en Andalucía, sumadas a una creciente indignación interna en el PP frente a lo que perciben como una condescendencia exagerada hacia Vox. La situación se complica con la influencia de Vox en bloqueos, como el de los Presupuestos en Aragón, que podría llevar a unas elecciones anticipadas en febrero. A su vez, Feijóo ha pivotado su relación con Junts, lanzando un ataque hacia Puigdemont, y persiste en su aspiración a la presidencia, preparándose para el aniversario de la Constitución en 2028. A pesar de los problemas internos y las crisis políticas que arrastra, como el manejo de la tragedia en Valencia, el PP busca consolidarse mediante cambios estratégicos y liderazgos, mientras que las tensiones con Vox continúan aumentando.
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