El exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas ha sido uno de los primeros 300 presos trasladados a la nueva cárcel de máxima seguridad, inaugurada a iniciativa del presidente Daniel Noboa. Esta instalación, conocida como «Cárcel del Encuentro», busca convertirse en el símbolo de la política de seguridad del gobierno contra el crimen organizado, siguiendo el modelo implementado por Nayib Bukele en El Salvador. A través de redes sociales, Noboa dio la bienvenida a Glas, marcando el inicio de un régimen carcelario que promete ser estricto y reforzado, a pesar de las preocupaciones sobre la salud y el bienestar del exfuncionario, quien enfrenta severas condenas por corrupción.
El traslado se produce en un contexto delicado, justo antes de un referéndum crucial que determinará, entre otros temas, la posibilidad de crear una Asamblea Constituyente y la instalación de bases militares extranjeras en Ecuador. La nueva prisión se concibió como respuesta a la creciente ola de violencia en las cárceles ecuatorianas, donde más de 500 reclusos han perdido la vida en enfrentamientos entre bandas desde 2021. La decisión de trasladar a Glas se vio impulsada por una serie de masacres en las prisiones, que el gobierno atribuye a la resistencia de los reclusos a ser trasladados, lo que evidencia la tensión y la inseguridad que persisten en el sistema penitenciario del país.
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