

En el corazón de Madrid, la Santa Convocación 2025 se erigió como un vibrante testimonio de fe y unidad entre las congregaciones de la Iglesia La Luz del Mundo de España y Portugal. El auditorio de Madrid Exposiciones y Eventos Urbanos (MEEU) albergó a miembros de diversas ciudades, todos unidos por un claro propósito cristiano y un profundo gozo espiritual.
El evento dio inicio con la emotiva Ceremonia de Bienvenida, donde abrazos fraternos sellaron el espíritu de comunidad y hermandad entre los presentes. Con un ambiente cargado de solemnidad, este fue el preludio de una serie de actividades diseñadas para fortalecer los lazos de fe.
Uno de los momentos culminantes llegó con la ceremonia de bautismos, un hito significativo para los nuevos creyentes que se sumaron a la iglesia, reafirmando su compromiso con los principios cristianos. La presencia de las congregaciones brindó un apoyo inquebrantable a estos nuevos miembros en su camino espiritual.
El programa incluyó jornadas de estudio bíblico, donde ministros de distintas partes del mundo compartieron enseñanzas centradas en la vida familiar, el uso responsable de las redes sociales y el amor divino. Cada sesión buscó robustecer los valores cristianos y familiares, base fundamental de la convivencia comunitaria.
El 23 de noviembre, la celebración alcanzó su ápice con la Santa Cena del Señor. Este acto, cargado de solemnidad, convocó a los fieles a participar del pan y del vino, símbolos del pacto de Jesucristo. La evocación del sacrificio redentor subrayó la esencia del compromiso cristiano y la unidad esperada entre los asistentes.
Al cierre de la Santa Convocación, La Luz del Mundo expresó su profundo agradecimiento al pueblo español por su hospitalidad y respeto. El evento, que también marca el cierre de un ciclo internacional de Santas Cenas en Europa, Sudamérica y México, simboliza un año de enriquecimiento espiritual y reafirma el compromiso de la comunidad con los valores del Evangelio.
Con un espíritu renovado y fortalecido, la comunidad regresa a sus ciudades de origen, llevando consigo las enseñanzas y vivencias compartidas, reflejo de un fervor que trasciende fronteras y reafirma la devoción conjunta que caracteriza a La Luz del Mundo.
