

El X Congreso Internacional de Medicina Ambiental, celebrado recientemente en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, reunió a un nutrido grupo de expertos mundiales con el objetivo de discutir la creciente prevalencia de enfermedades ambientales y sus implicaciones para la salud pública. En el evento se abordaron temas críticos como la inclusión de la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y los riesgos que los tóxicos ambientales representan para el desarrollo de enfermedades crónicas.
Con una participación que incluyó a 150 asistentes presenciales y otros 100 a través de una transmisión online, el congreso subrayó la importancia de ampliar el conocimiento, mejorar el diagnóstico y optimizar el tratamiento de enfermedades relacionadas con factores ambientales, tales como la SQM, la electrohipersensibilidad y la fibromialgia. Las voces que lideraron el clamor por el reconocimiento oficial de estas enfermedades incluyeron a la Dra. Pilar Muñoz-Calero, presidenta de la Fundación Alborada, quien destacó que «reconocer esta enfermedad es un paso imprescindible para garantizar el derecho a la salud, la dignidad y la atención adecuada de las personas afectadas».
La Declaración de Madrid, una de las iniciativas destacadas del evento, pone de relieve la urgente necesidad de que la OMS codifique oficialmente la SQM, algo que la presidenta de CONFESQ, María López Matallana, consideró esencial porque «los pacientes están desamparados». CONFESQ representa a más de 15,000 personas afectadas por estas patologías a través de sus asociaciones, abogando por sus derechos sanitarios y sociales y el reconocimiento institucional de estas enfermedades.
El congreso también gozó de la participación de reconocidos expertos internacionales, entre ellos el Dr. Martin L. Pall, quien presentó su investigación sobre los efectos de los campos electromagnéticos en diferentes patologías, y la Dra. Kalpana Patel, quien analizó la complejidad multisistémica de la sensibilidad química. Por su parte, el Dr. Pol de Saedeleer expuso sobre los mecanismos biomédicos de la enfermedad de Lyme crónica y ofreció sus perspectivas sobre tratamientos personalizados.
En debates estructurados en mesas redondas, se discutieron temas como la toxicidad del moho, la disrupción endocrina y metabólica, y las interacciones entre la radiación electromagnética y la salud humana. Los expertos coincidieron en que los tóxicos ambientales no solo generan enfermedades específicas como la SQM, sino que también están correlacionados con un aumento de la incidencia de enfermedades crónicas, incluidas alteraciones neurológicas y trastornos hormonales y metabólicos.
El cierre del congreso se enfocó en lograr un respaldo masivo para la Declaración de Madrid, lanzando una campaña para recolectar más de 5,000 firmas adicionales que refuercen la petición a la OMS para la inclusión de la SQM en la CIE-11. Esta declaración subraya la necesidad de un enfoque clínico y científico riguroso que evite la banalización de estas afecciones.
Los interesados en apoyar la causa pueden firmar la Declaración de Madrid, accediendo al enlace proporcionado por los organizadores. De esta manera, se espera avanzar en el reconocimiento y tratamiento adecuado de estas enfermedades, una reivindicación que se ha convertido en esencial para miles de personas afectadas a nivel mundial.
