Un reciente estudio publicado por la Universidad Northwestern respalda la teoría de que la moda es cíclica y las tendencias vuelven cada aproximadamente cada 20 años. Los investigadores han desarrollado un modelo matemático que lo corrobora, basándose en un análisis exhaustivo de más de 37.000 imágenes de diseños femeninos desde el siglo XIX. El estudio, presentado en la Cumbre Mundial de la Sociedad Estadounidense de Física en Denver, revela que los estilos ganan popularidad hasta caer en desuso, para resurgir décadas más tarde. Emma Zajdela, una de las autoras, explica que este ciclo es parte de un patrón previsible en la industria, apoyando la observación de que los diseñadores se alejan de un estilo predominante solo para retomarlo tiempo después.
Expertos ajenos al estudio, como Juan Ferrando Garrido, coinciden en que la moda revisita el pasado, tal como lo ejemplifica el regreso de la moda de los años 2000. Ferrando destaca que esta recurrencia no solo se debe a la nostalgia, sino también al contexto social y económico, impulsando el auge de la moda de segunda mano. La fragmentación de tendencias desde los años ochenta ha introducido una mayor diversidad, reflejada en el coexistir de múltiples estilos. Esta variedad moderna hace que la moda ya no intente unificar a la sociedad, sino que permita un armario fragmentado que se adapta a diferentes contextos. En esta dinámica, las matemáticas siguen ofreciendo nuevas perspectivas sobre cómo las tendencias evolucionan y dan forma al futuro de la moda.
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