La destacada intérprete granadina ha reafirmado su compromiso con una concepción del oficio musical donde la música y su esencia artística prevalecen sobre cualquier otro tipo de interés. En un evento reciente, defendió con pasión que el centro de la carrera de un músico debe ser siempre la obra y su interpretación, dejando en segundo plano aspectos que muchos consideran fundamentales, como la comercialización o la fama. Su postura se basa en la convicción de que, al priorizar la autenticidad y la integridad musical, se puede ofrecer al público una experiencia más genuina y enriquecedora.
Durante su intervención, alejada de fórmulas comerciales, subrayó la importancia de mantener la música como un lenguaje puro que conecta con las emociones y trasciende barreras culturales o económicas. Insistió en que los intérpretes tienen la responsabilidad de honrar a los compositores al tiempo que exploran nuevas dimensiones de las obras clásicas y contemporáneas. La artista espera que esta perspectiva inspire a las nuevas generaciones de músicos a abrazar un enfoque centrado en la calidad artística y la expresión auténtica, asegurando a la música un lugar preeminente en el corazón y la mente del público.
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