
La economía mundial continúa su dinámica de cambios profundos y en constante evolución. Según las últimas previsiones del Centre for Economics and Business Research (Cebr), en colaboración con la Liga Económica Mundial (WELT), se proyecta que para el año 2025, Estados Unidos mantendrá su lugar como la mayor economía global, seguido muy de cerca por China. Sin embargo, el escenario a largo plazo revela un cambio de liderazgo, ya que China lograría adelantar a EE. UU. en 2045, en un movimiento que refleja la tendencia del ascenso asiático en los indicadores económicos mundiales.
En el ámbito regional, España emerge como un caso notable. Se espera que cierre 2025 en la duodécima posición del ranking mundial de PIB, con un valor estimado de 1,88 billones de dólares, colocándose en un nivel que, si bien representa una posición consolidada, sugiere una pérdida progresiva de peso respecto a años anteriores. Desde ocupar la octava posición en 2003, y la novena en 2009, la economía española parece estar estabilizándose en esta categoría, manteniéndose en la segunda década del siglo XXI en esa ubicación.
El análisis revela también que España conservará esta posición hasta, al menos, 2040, con un PIB proyectado de aproximadamente 3,37 billones de dólares. Aun así, se prevé que su peso relativo disminuirá, desplazándola hacia una posición más baja en el ranking, cercana al puesto 14 o 15. Además, el PIB per cápita, indicador que refleja el ingreso promedio de la población, sitúa actualmente a España en el puesto 33 en 2025, y se estima que perderá alrededor de cinco posiciones en las próximas décadas, llegando al puesto 38 en 2040.
Dentro del ámbito hispanohablante, la economía española seguirá siendo la más significativa hasta, al menos, 2040. México, que en 2025 ostenta la segunda mayor economía de habla hispana en el puesto 13 con alrededor de 1,86 billones de dólares, verá cómo su posición se degrada, llegando hasta el puesto 15 en 2040 con un PIB estimado en 3,27 billones de dólares. No obstante, en comparación con España, México continuará en un nivel inferior, reflejando su crecimiento pero todavía lejos de rebasar la economía española en tamaño absoluto.
En términos de liderazgo regional, Alemania mantiene su hegemonía en Europa, siendo la mayor economía del continente, aunque su posición en el ranking mundial descenderá del cuarto puesto en 2025 al quinto en 2040. Italia también sufrirá una caída, pasando del noveno al undécimo lugar, mientras que Reino Unido avanzará al quinto puesto, desplazando a Francia, que permanecerá en séptimo lugar. Canadá seguirá como la décima economía mundial. Rusia pasará a ocupar una posición mucho más baja, del octavo al puesto 16, evidenciando los cambios en el peso geoeconómico.
El panorama global se proyecta para 2040 con una economía que casi se duplicará en tamaño respecto a 2025, pasando de unos 117 billones de dólares a aproximadamente 227 billones, reflejando una expansión significativa del PIB mundial. Este crecimiento está acompañado por una redistribución del poder económico, con países emergentes como la India consolidando su ascenso: para entonces, se espera que supere a Japón en 2026 para posicionarse en cuarta posición, y en unos años más, en 2029, rebasará a Alemania, ocupando así un lugar privilegiado como tercera economía global hasta al menos 2040.
Por otro lado, en cuanto a PIB per cápita, Luxemburgo mantiene su liderazgo, seguido por Irlanda y Suiza en el podio de las naciones con mayor ingreso promedio por habitante. Se pronostica que estos países conservarán sus posiciones en las próximas décadas, evidenciando la persistente desigualdad en la distribución de la riqueza a nivel mundial.
Estas proyecciones reflejan no solo el crecimiento económico en términos absolutos, sino también las transformaciones en el peso relativo de las naciones en el escenario global. La evolución de las principales potencias y su impacto en las economías regionales y nacionales serán clave para entender los escenarios políticos y sociales de los próximos 20 años.
